El Pensamiento de Simón Bolivar



“La Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan á convenirse en formar una Republica Central cuya Capital sea Maracaybo, ó una nueva Ciudad que, con el nombre de Las Casas (en honor de este heroe de la filantropia) se funde entre los confines de ambos paices, en el sobervio puerto de Bahiahonda. (...) Es muy posible que la Nueva Granada, no convenga en el reconocimiento de un Gobierno Central , por que es en estremo adicta á la Federacion (...)

en Buenos Ayres, habrá un Gobierno Central, en que loz Militares se lleven la primacia por concecuencia de sus diviciones intestinas y guerras esternas. Esta Constitucion dejenera necesariamente en una oligarquia ó una Monocracia, (...). 

El Reyno de Chile está llamado por la Naturaleza de su situacion, por las costumbres inocentes y virtuosas de sus moradores, por el ejemplo de sus vecinos los fieros Republicanos del Arauco, á gozar de las bendiciones que derraman las justas y dulces Leyes de una Republica. Si alguna permanece largo tiempo en America, me inclíno á pensar que será la Chilena. (...) 

El Perú, por el contrario, encierra dos elementos enemigos de todo regimen justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. (...)”

Esto lo escribía el libertador en su famosa Carta de Jamaica siendo apenas el año 1815. Prediciendo el porvenir de los pueblos americanos. Acertando cada una de sus apuestas. ¿Cómo lo hizo? ¿Veía el futuro o era solamente algo lógico?

Con mucha justicia se ha catalogado al pensamiento bolivariano como realismo político. Sus ideas se diferencian muy notablemente de las de cualquier otro caudillo americano. Y le terminan de dar el galardón, no ya sólo en el ámbito militar sino político/intelectual, del hijo de Colón más grande de todos. Y es el venezolano más biografiado y estudiado de todos. Pues marcó un antes y un después en la historia de la región.

Bien es cierto que el libertador ha perdido popularidad entre los venezolanos como consecuencia de la apropiación que ha hecho el chavismo de su figura. Además de que, con la migración, el venezolano ha tenido contacto con las ideas de nacionalismos sudamericanos que reniegan del gran libertador. Siendo que en Perú y Ecuador se ha popularizado la crítica en su contra. Y que en Chile, Argentina o México no es tan estudiado. No obstante no deja de serlo el que su figura ha inspirado admiración en unos Barreto y Plinio Salgado, del Integralismo Brasileño. En los conservadores de Colombia, especialmente el ultramontano presidente Miguel Antonio Caro. Y por los nacionalistas venezolanos. Especialmente por los andinos como Eleazar López Contreras.

José Gil Fortoul es uno de los representantes de ese estudio a Bolivar. Pues en su historia constitucional (en la cual se basa la mayor parte de este escrito) dibuja el pensamiento bolivariano en la época de las guerras de independencia. Haciendole ver como crítico de las corrientes idealistas del liberalismo intelectualista que hubo en las “repúblicas aéreas”.

Así también Laureano Vallenilla Lanz le ubica como el caudillo más superior de todos. Siendo él con el que más compagina. Y ni siquiera Paez se atreve a negarlo. 

Muchas veces se le achaca por errores que le sacan de contexto. No obstante, si se le analiza con detenimiento, se verá que fueron medidas necesarias y efectivas para su época. 

Así, críticas difundidas a su obra han sido, por sus primeros años, las de la guerra a muerte y la del fusilamiento a Piar. 

Ignorando que la primera era una respuesta a las medidas desproporcionadas de los realistas. ¿Cuándo nuestros enemigos son fieras y están a la caza nos podemos dar el lujo de ser mansos?

No obstante aún así la nobleza del libertador fue tal que abandonó aquel tratado mucho antes que los realistas. Condenando rotundamente la anarquía que se había desatado en nombre de la guerra. Y trabajando por controlarla.

Siendo por ello que se enemistó con los caudillismos. Tomando la medida de fusilar a Piar cuando éste amenazaba perpetuarla. Posicionandose como la mayor autoridad y cambiando el tablero de la guerra para siempre, reduciendo a los llaneros y orientales a su obediencia. 
Dice José Gil Fortoul: ¿Quién se atrevería a retar ahora al libertador?


Asímismo su visión geopolítica es también superior a la de otros caudillos. Parece no olvidarse de la herencia hispana y recuerda que, a pesar de las diferencias entre pueblos, estamos llamados a mantener la unión gracias a lo común que mantenemos.

La Gran Colombia, idea ininteligible para el resto de caudillos, parece en Bolivar ser una idea tan natural como quien tiene hambre y ve en un plato de comida la solución. Fruto del más mero sentido común. La respuesta planteada a los problemas que se iba a enfrentar la región contra los cambios en la política de los nuevos siglos. 


Su pensamiento se basa mucho en la naturaleza de los pueblos hispanoamericanos. A los cuales diferencia entre sí. Criticando también la pretensión de copiar los modelos norteamericanos, franceses y británicos, tan en boga por la época, en las nuevas repúblicas hispanas.



“Yo pienso que mejor sería para la américa adoptar el Corán que el gobierno de los Estados Unidos” Decía a O'Leary en 1829. Explicando que los pueblos de la américa eran muy diferentes a los de Estados Unidos o los pueblos Europeos.


Bolivar también advertía la necesidad de un gobierno fuerte como necesario para guiar a aquellos pueblos que “no han desarrollado aún las costumbres republicanas”. Pero sin perder de vista el que “lo peor que puede hacer un pueblo es dejar que un hombre se perpetúe en el poder pues este se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecer”. Al tiempo que establece lo siguiente: “si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debía existir; y al fin no existiría.”

Eso mismo parece contrastar con sus propuestas políticas. Pues es bien sabido que deseaba establecer una “presidencia vitalicia”. Pero eso no es más que la respuesta a la naturaleza de los pueblos americanos, acostumbrados al mandato de un monarca vitalicio. El genio del libertador dejaba esa figura, pero le regulaba fuertemente con los otros poderes que debían ejercer los ciudadanos. Acostumbrandoles a la vida política. Relegandole a aquel “presidente” solamente el liderato militar.

El mismo San Martín tenía planes de traer a un monarca europeo para que gobernase a los pueblos del Perú. En México lo mismo. Parecía evidente la necesidad que tenían los pueblos americanos de mantener la figura del monarca. Y no faltó quien le propusiese a Bolivar el que se nombrara rey o emperador.

Bolivar quería que desapareciera la figura del “rey divino”. Pero comprendía que los pueblos americanos aún necesitaban un rey. Siendo que vio los desastres de aquel triunvirato liberal que gobernó la república venezolana en su primer intento.

Así también parecía ver la necesidad de una nobleza para los pueblos americanos. Parecía entender el verdadero poder del ejemplo que pueden dar las élites a los ciudadanos. Aquella de la cual tanto ha teorizado el pensador Correa de Oliveira en su Revolución y Contrarrevolución. 
Siendo que propuso un “poder moral” constituido por las familia más eminentes y patriotas de las repúblicas americanas. Queriendo perpetuar el noble linaje de la estirpe guerrera que lideró la gesta emancipadora. Educando a sus generaciones para el servicio a la patria. 

¿Abandonada esta idea en la constitución de Bolivia? Ciertamente. Pero por la inexistencia de aquella noble clase granadina y venezolana que sí la había en Colombia. Para Bolivia se debía formar ¿Era por ello el énfasis en la educación de esa república?   



No obstante se podrá argüir, “¿Y si ese pensamiento era tan realista por qué no tuvo éxito?”, “¿Por qué fracasó la Gran Colombia?” o ”¿Por qué han fracasado las repúblicas bolivarianas?”

Es notorio que las repúblicas hijas de Bolívar no han tenido el éxito esperado. Pero basta comparar las ideas de libertador expuestas en este escrito con las medidas adoptadas en la historias de las repúblicas bolivarianas para darse cuenta de que las ideas que nos han gobernado nunca han sido las verdaderamente bolivarianas. 
Más bien han sido, en el siglo XIX, las de los caudillos de la masonería con que se peleó el libertador en 1828. Y en siglos posteriores las de los caudillos del fundamentalismo democrático tan opuesto a las ideas bolivarianas. 

Incluso durante la vida del libertador nunca se le permitió aplicar sus ideas a cabalidad. Pues los congresos de aquellas repúblicas no permitieron la presidencia vitalicia, ni el poder moral ni el estado fuerte.



En Bogotá sí quisieron acumular el poder político y perjudicar a los venezolanos. Pero aquello lo hicieron abandonando el proyecto de formar una nueva capital más cercana al territorio de Venezuela. Y ya para el regreso del libertador parece que ya era muy tarde e impracticable.


En todo caso el libertador nos ofrece una vida muy elevada, ejemplo a seguir por su capacidad de sacrificio por los justos ideales. Y ello va de la mano, no con unas ideas aéreas y abstractas, sino con unas que le mantenían los pies en la tierra. Vigilante a las condiciones de la realidad. Sin perder nunca de vista el sueño que le hace marchar. 

Y bien es cierto que Briceño Iragorry cita varias veces a Luis Lopez Mendez en su frase “Estos hombres ya hicieron su obra, hagamos nosotros la nuestra”. No deja de serlo el hecho de que en los heroes del pasado encontramos inspiración y motivos para ser heroes. Pues en ellos está la fuerza del ejemplo a seguir. ¿Les seguimos?

No hacerlo sería un suicidio. Y si vamos a morir que sea con honor. ¿Cómo nos podemos llamar hijos de nuestros heroes si les traicionamos renunciando a su legado? El deber nos llama a la defensa de nuestros pueblos y la omisión es cosa que no podemos permitirnos.


Venezuela, tus hijos te haremos grande, Aunque la muerte sea nuestro ultimo acto.

-MAC

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