Análisis del proyecto bolivariano



Gil Fortoul en Historia Constitucional de Venezuela, se refiere a Bolívar y a Miranda como los primeros positivistas; esto en referencia al debate de la constitución de la primera República que al final fue hecha según la medida federalista calcada de Estados Unidos. El positivismo historicista se refiere a una corriente de pensamiento según la cual, el medio geográfico condiciona la raza, la raza según los positivistas está sujeta a leyes que determinan su evolución histórica. De manera que las acciones de gobernanza no pueden venir de ideales abstractos, sino de las características de un pueblo que está en una etapa determinada de su evolución y su camino a la civilización; ergo, no se puede instaurar un sistema de un pueblo más avanzado, en un pueblo más atrasado; de allí a que Bolívar, con criterio realista, apostase, no por "repúblicas aéreas" ni abstracciones constitucionales, sino en el examen lucido de las condiciones de desarrollo de un pueblo.

El positivismo fue de mucha ayuda para pensadores tradicionalistas como Maurras, que lo llevo al máximo nivel de desarrollo con la tesis del empirismo organizador: solo es verdadero aquello que está demostrado que ha funcionado históricamente. Determinados autores, principalmente del pensamiento reaccionario colombiano como Gonzálo Canal Ramirez, encontraban serios paralelismos entre el pensamiento aristotélico-tomista y el pensamiento Bolivariano, lo cual implica una concepción católica de la existencia en las ideas de Bolívar.

En Bolívar, como en el pensamiento católico, el hombre es percibido como un ser portador de valores eternos, en oposición a las teorías hegeliana que tienden a minimizar al hombre en favor de la Idea (hegelianismo de derechas) o de la Materia (marxismo). En concreto, Bolívar tenía una concepción del hombre, como un ser moral, que investido como ciudadano, tenía el deber de ejercer la virtud. Esto calza perfectamente con la objetividad moral del aristotelismo tomismo.

El sistema bolivariano perfecto (ideal) establece la idea de un estado donde el rango y la estatura de un ciudadano se mide por ejercicio de la virtud, entendida en sentido clásico, entre tanto, la inmoralidad es fuertemente castigada. El Estado Bolivariano del 13 de Junio fue un estado confesional católico-apostólico-romano y Bolívar hablaba en sus años póstumos de la alianza entre la espada y los inciensos. Luego está la idea republicana bolivariana, que en su balance de monarquía, aristocracia y democracia parece calcada de Ciceron. Conclusión: el Estado Bolivariano se basó en la preeminencia de instituciones conservadores como el ejército, la autoridad y la iglesia, como factores de progreso social.

Se trataba de un sistema lucido, plenamente adaptado a las necesidades de la evolución histórica de un pueblo en determinado momento de su Historia. El Bolivarianismo es también, un primo lejano del Napoleonismo y Aunque en Europa el Napoleonismo fue francamente subversivo, en América era un factor de control de la Subversión.

El Bolivarianismo también puede ser visto como una expresión de Nacionalismo romántico, como Bismarck, Manzzini o Garibaldi. Es una verdadera revolución conservadora: apoderarse de la revolución liberal, para dirigirla en sentido conservador. La política es el arte de lo posible y en el Siglo XIX el espíritu de la época no permitía la posibilidad de negar al liberalismo del todo. 

La Gran Colombia, pues, era un proyecto de un Estado Nacionalista de estilo Occidental, como el Reich de Bismarck. Si, el Bolivarianismo es a su manera, Imperial. Bolívar: genio de genios.

- Dux

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